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#MomentosFreixenet con MIREIA CASAMADA

Porque la vida está llena de pequeños momentos para celebrar, Freixenet presenta “Los pequeños placeres”, una serie de entrevistas con personajes relevantes no solo del mundo vitivinícola sino también de la restauración, el deporte, la medicina, la comunicación… Personas aparentemente muy distintas pero que comparten su pasión por el trabajo bien hecho y sus ganas de disfrutar y celebrar los pequeños placeres de la vida.

MIREIA CASAMADA

Lleva consigo la pasión por la gastronomía. De pequeña ya entraba en la cocina para ayudar a preparar la comida. Crecer en el seno de una familia de agricultores y ganaderos la ha ayudado a conocer muchos alimentos e ingredientes naturales, siempre al lado de su padre. Estudió un posgrado de Brand Comunity Management que la llevó a abrir un perfil profesional en Instagram. Empezó publicando fotos de comidas cada vez más elaboradas y, desde entonces, ha crecido en popularidad y reconocimiento, hasta alcanzar un puesto destacado en el creativo mundo foodie.

 

¿A quién dedicarías un brindis?

A mis padres. Nos dejaron hace años cuando estaba inmersa en cambios importantes que ellos no llegaron a conocer. Es un homenaje, dedico mis brindis a ellos.

¿Eres más de pequeños placeres o de grandes celebraciones?

De pequeños placeres. Las grandes ocasiones se presentan en raras ocasiones, son las pequeñas cosas de la vida las que hacen que la vida sea mejor. Me gustan los pequeños detalles, retoco el plato minuciosamente hasta que la foto queda perfecta. Las grandes ocasiones pasan rápido, aunque también he aprendido a disfrutar de ellas y a vivir el momento.

¿Con qué personaje compartirías una copa de cava?

Con Cleopatra, un personaje histórico al que admiro. Por lo que sabemos, era una mujer que vivía a contracorriente. En aquella época, los faraones eran hombres y, sin embargo, ella pasó a la historia como la última reina del Antiguo Egipto, como mujer “faraona”. Además, tuvo dos grandes amores, Julio César y Marco Antonio, ¡debió ser brutal!

¿Qué ocasión crees que merece descorchar una botella de cava?

Siempre que te apetezca. El cava es una de aquellas cosas que tiene que apetecerte. Quizás un día llego a casa cansada y digo: “Hoy me abro una botella de cava”. Tal cual. Es cierto que inconscientemente relaciono el hecho de descorchar una botella con un momento importante, puede que me hayan dado una buena noticia y espontáneamente decido celebrarlo con cava.

¿Cava blanco o rosado?

El cava rosado es mi debilidad. Lo relaciono con la primera vez que probé un cava rosado, un Pinot Noir, hace veinte años. Por aquel entonces, beber cava rosado era “chic”, glamuroso, y me quedó esa impresión. El Elyssia Pinot Noir es un buen ejemplo de ello.

El cava, ¿de aperitivo, con la comida, con los postres o en cualquier momento?

En cualquier momento. Cuando era pequeña, en casa brindábamos con cava y me dejaban tomar un sorbo. Recuerdo brindar los domingos después de comer, con el postre. Sin embargo, ahora puedo tomar cava con el aperitivo o incluso disfrutar de una copa de Carta Nevada, por ejemplo, sin acompañamiento. Me gusta maridar el cava Can Sala con platos potentes y reservo el Malvasia para momentos especiales, para postres elaborados o para potenciar el sabor de un buen queso, maridan a la perfección. Creo que el cava es un vino muy versátil que puede tomarse con cualquier tipo de comida, pero siempre con la excusa de celebrar algo especial.

Un brindis que recuerdes.

El que hacemos cada año por Navidad en casa con la familia. Hace más de 50 años que recitamos el mismo verso, que pasa de generación en generación.

Un brindis por...

La vida. Porque no sabemos dónde estaremos mañana, así de sencillo. Carpe diem.

Publicado hace 9 meses

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