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Sebastià Raventós

Utilizamos técnicas no agresivas con el entorno

La polilla del racimo, conocida también como lobesia botrana es uno de los insectos que más pérdidas ocasiona en los viñedos del área mediterránea. Sebastià Raventós, Responsable del Área de Viticultura de Grupo Freixenet, nos explica en esta entrevista la aplicación la técnica de confusión sexual utilizada para combatir sus efectos y lograr así el mayor grado de salubridad de las uvas.

¿Desde cuándo se aplica la técnica de confusión sexual de la polilla del racimo en Freixenet y para qué se usa concretamente?
En Freixenet aplicamos esta técnica desde 2005. Su objetivo es, básicamente, combatir la polilla del racimo o lobesia botrana.

¿Cómo afecta esta plaga a las vides?
Se trata de una de las plagas más temidas entre muchas de las que ponen en peligro la calidad de la uva. En el desarrollo del ciclo biológico de la lobesia botrana, surgen tres generaciones. Aunque todas ellas causan daños importantes, la segunda y la tercera generación suelen acarrear los mayores perjuicios, porque las larvas perforan y penetran dentro de los granos, provocando heridas e induciendo el ataque de podredumbres, por ejemplo la botrytis.

¿Afecta igual a todas las cepas?
No, los daños afectan más a ciertos tipos y se agravan también según las condiciones climatológicas, por ejemplo con el aumento de la humedad y de la temperatura.

Explíquenos en que consiste esta técnica.
Los avances biotecnológicos han permitido reproducir en el laboratorio la feromona de esta especie. La técnica consiste, concretamente, en provocar la confusión sexual del insecto, mediante difusión constante y continuada de la feromona sexual femenina “de laboratorio”. El objetivo de esta difusión es crear una gran nube de feromona sintética. Con ello se incita y se logra la desorientación y confusión de los machos, incapacitándolos para localizar a las hembras y fecundarlas, minimizando así la reproducción de estos insectos.

¿Cómo se aplica este método sobre el terreno?
Se coloca un determinado número de difusores de feromona sintética por hectárea en las cepas antes del inicio de la primera generación del insecto. Se distribuyen de manera homogénea con el objetivo de que el esparcimiento alcance todo el espacio del terreno.

¿Cómo se obtienen los resultados de la aplicación?
Mediante seguimiento y control de capturas. Se colocan “trampas” de feromonas con las que se comprueba la existencia de insectos en las zonas donde se aplica la confusión sexual y en fincas testigo, donde no se aplica el método. Esto permite hacer el seguimiento de vuelo de insectos adultos de las diferentes generaciones, comparando las viñas tratadas y las que no lo están. En las parcelas testigo se pueden ver las capturas de las diferentes generaciones de la plaga, mientras que en las zonas donde se ha empleado la técnica, las capturas tienden a ser nulas. Asimismo, se hace seguimiento de las “puestas” de cada generación que permite controlar el nivel de reproducción.

¿Qué beneficios aporta el uso de esta técnica respecto a otros métodos convencionales?
En definitiva, la técnica de confusión sexual es un método biotecnológico que aporta muchas ventajas respecto a los métodos convencionales, que usan componentes químicos que suelen ser agresivos con el entorno. A diferencia de éstos, esta técnica no contamina, no es tóxica, es totalmente específica –actuando sólo a nivel de la polilla de la vid–, no ocasiona desequilibrios biológicos, y, a medio y largo plazo, después de varios años de utilización, estimula de forma natural la disminución del nivel de la plaga.

El Grupo Freixenet sigue una línea ecológica de respeto hacia el medio ambiente. Ya desde el inicio del desarrollo de la vid, se emplea biotecnología a través de métodos alternativos. Estos esfuerzos tienen como objetivo no sólo asegurar la calidad de los cavas y vinos, si no garantizar los máximos beneficios para el entorno, a corto, medio y largo plazo, tratando de evitar, cada vez más, tratamientos químicos que pueden ser agresivos con la naturaleza.

 

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